Curiosidades sobre la sociedad rusa

Ya sea que estés buscando ideas para unas vacaciones únicas, o simplemente tengas curiosidad por aprender más sobre la nación más grande de la Tierra, aquí hay algunas nociones que deberías saber sobre Rusia y su cultura y sociedad:

  • ¿Sonreír o no sonreír?
    Aunque para los occidentales es común sonreír o asentir con la cabeza a los transeúntes para mostrar respeto, en Rusia, sin embargo, sería muy extraño que alguien sonriera a un desconocido. Debido a la historia a menudo turbulenta de su país, el público ruso ha aprendido a ser cauteloso. Sin embargo, cuando conoces a alguien, lo encontrarás muy hospitalario.
  • Ser supersticioso es la norma social
    Muchas de las peculiaridades que puedes encontrar en la cultura rusa provienen de las supersticiones que se han cosido a los hechos de la vida de muchas familias rusas. Por ejemplo, es una práctica común sentarse en silencio después hacer el equipaje para un viaje a fin de evitar la mala suerte en el camino.
  • Un pequeño obsequio es muy útil
    Si te invitan a la casa de alguien, es un hecho que deberás llevar un regalo. Los pequeños obsequios, como una botella de vino o algo de postre, son apropiados. Es realmente la intención lo que cuenta más que el valor del regalo en sí. Los regalos para los niños de la casa también se consideran importantes, así que asegúrate de llevar algunos dulces para los niños cada vez que visites a un amigo.
  • Escapadas veraniegas
    Muchas familias rusas tienen una дача (dacha), una casa de verano que existe desde el siglo XVII, cuando el zar regaló propiedades a ciertas familias. La palabra «dacha» significa literalmente «algo dado».
  • Respeto a la diversidad
    No hay una sola cultura rusa. Rusia, que abarca más de 11 zonas horarias, tiene mucha diversidad y tiene una de las mayores poblaciones de inmigrantes per cápita, después de Estados Unidos y Alemania. Muchas de las regiones de Rusia tienen sus propias tradiciones culturales, religiones e incluso sus propios idiomas.
  • El pulgar hacia arriba no está bien
    Ten cuidado con no molestar accidentalmente a tus amigos rusos: dar un pulgar hacia arriba puede no ser tan amigable como crees. Los signos de »pulgar hacia arriba» y »ok» generalmente se consideran gestos obscenos en la cultura rusa.
  • Olvídate del estrés al estilo ruso
    Para experimentar verdaderamente los placeres de Rusia después del largo viaje en tren, visita una бaня (banya), o sauna. A pesar de que la tradición tiene varios siglos, el бaня es popular incluso hoy en día, especialmente entre las familias con cabañas de verano, que a menudo construyen sus propias banyas junto a sus casas de vacaciones.

Nuevos tiempos en la nueva Rusia

Si lo vemos todo desde un punto de visto crítico, podemos decir que, desde luego, el Imperio Soviético ya no es lo que era. La Rusia de todas las Rusias se ha ido  desmembrando poco a poco, y de todo su poderío político, financiero y cultural, no ha ido quedando más que el recuerdo. El siglo pasado marcó un antes y un después en la historia de los soviéticos, que vieron cómo pasaban de la monarquía absoluta al comunismo dictatorial, y después a una democracia que hay que coger con palillos, sin saber muy bien qué derechos y deberes se conceden a sus ciudadanos. Pasaron de la Guerra Fría a una serie de guerras en territorios asiáticos, a veces más por probar su dudoso poderío militar que por verdaderos intereses; y al final, entre derrotas bélicas, caída del comunismo y bloqueo del capitalismo, tuvieron que salir a flote como pudieron.

¿Y ahora, en pleno siglo XXI, cómo le va a Rusia? Bien, pues está claro que las nuevas generaciones de rusos han tenido que adaptarse a los cambios que se les han venido encima en todos los ámbitos, muchos de ellos casi sin verlos venir. En estos últimos años, sin embargo, han disfrutado de cierta estabilidad, aunque no por eso han tenido que cambiar muchos aspectos de su vida diaria. En los últimos tiempos la sociedad sobre todo ha sufrido muchos cambios, efecto de todo lo que se había arrastrado durante más de 100 años; así que las clases sociales, el mercado laboral, e incluso las tendencias sexuales en Rusia se han ido modificando para adaptarse a la nueva realidad. Y en ocasiones, casi ni se puede reconocer en la nueva sociedad rusa aquella que todos creíamos conocer.

Porque, reconozcámoslo, en occidente no estamos realmente muy interesados en lo que pasaba en el antiguo imperio ruso, más allá de los placeres que podría proporcionarnos, a saber: viajes, vodka y mujeres guapas. El turismo sigue funcionando, el vodka ruso nos llega ahora incluso a menor precio que antes, y las mujeres procedentes de la antigua Unión Soviética ahora campan a sus anchas por nuestro país. Son ellas las que nos han dado la pista de que realmente la sociedad rusa estaba cambiando sus estándares en lo que se refería a la sexualidad, que desde aquí no se veía demasiado liberal. Si bien escuchamos lo promiscua que era la aristocracia rusa, sabemos que eso no pasa tan fácilmente en el pueblo llano, sobre todo en una ciudadanía tan religiosa y beata como soviética, dominada durante siglos por la Iglesia ortodoxa. Y ver a mujeres preciosas paseándose como tal cosa por Europa y América, sin ninguna carabina y sin hombres que las siguieran, nos dio la pista de que algo cambiaba por aquellos lares.

Y eso que los videos porno ya nos habían anunciado algo, cuando empezamos a ver rusas follando a mansalva, protagonizando  calientas escenas que todo el mundo podía ver gracias al porno online. De hecho, reconozco que al principio yo fui un poco escéptico, porque ¿cómo podíamos saber que realmente esas tias calientes procedían de Rusia? Claro, parece que luego la industria de las peliculas porno también se desarrolló por la fría Siberia, y fue difícil dudarlo cuando todos los créditos dejaban bien clara su procedencia. Y bien, no  había trampa ni cartón, esas rubias nórdicas que a veces habíamos confundido con suecas o alemanas, realmente venían directamente del centro de la antigua URSS.

Sin embargo, hay quien se queja de que esta libertad, o más bien libertinaje, en que se ha introducido la sociedad rusa con respecto al sexo no es muy natural. Es totalmente contraria a su cultura, y ciertamente parece haber aparecido gracias a los cambios sociales que esta sociedad ha venido sufriendo en estos años. Aunque la prostitución está prohibida, es común ofrecer sexo a cambio de algún tipo de trabajo, sin que esto sea objeto de ningún escándalo demasiado exagerado. ¿Se están hundiendo en la depravación, o realmente es un paso para una sociedad superior?

Rusia, un país que querrás conocer

Rusia, el país más grande del mundo , ocupa una décima parte de toda la tierra de la Tierra. Se extiende por 11 zonas horarias en dos continentes (Europa y Asia) y tiene costas en tres océanos (Atlántico, Pacífico y Ártico).

El paisaje ruso varía desde el desierto hasta la costa helada, desde las altas montañas hasta las marismas gigantes. Gran parte de Rusia está formada por llanuras onduladas y sin árboles llamadas estepas. Siberia, que ocupa las tres cuartas partes de Rusia, está dominada por extensos bosques de pinos llamados taigas.

Rusia tiene unos 100.000 ríos, incluidos algunos de los más largos y poderosos del mundo. También tiene muchos lagos, incluidos los dos más grandes de Europa: Ladoga y Onega. El lago Baikal en Siberia contiene más agua que cualquier otro lago de la Tierra.

Hay alrededor de 120 grupos étnicos en Rusia que hablan más de cien idiomas. Aproximadamente el 80 por ciento de los rusos remontan su ascendencia a los eslavos que se establecieron en el país hace 1.500 años. Otros grupos importantes incluyen a los tártaros, que vinieron con los invasores mongoles, y los ucranianos.

Rusia es conocida en todo el mundo por sus pensadores y artistas, incluidos escritores como Leo Tolstoy y Fyodor Dostoevsky, compositores como Pyotr Ilyich Tchaikovsky y bailarines de ballet como Rudolf Nureyev.

A pesar de lo grande que es Rusia, no sorprende que albergue una gran cantidad de ecosistemas y especies. Sus bosques, estepas y tundras proporcionan hábitat para muchos animales raros, incluidos osos negros asiáticos, leopardos de las nieves , osos polares y pequeños mamíferos parecidos a conejos llamados pikas.

Los primeros parques nacionales de Rusia se establecieron en el siglo XIX, pero décadas de contaminación no regulada han pasado factura a muchos de los lugares salvajes del país. Actualmente, alrededor del uno por ciento de la superficie terrestre de Rusia está protegida en reservas, conocidas como zapovedniks.

La especie animal más famosa de Rusia es el tigre siberiano , el gato más grande del mundo. Indígenas de los bosques del este de Rusia, estos gigantes en peligro de extinción pueden medir 3 metros de largo, sin incluir la cola, y pesar hasta 300 kilogramos.

La historia de Rusia como democracia es corta. La primera elección del país, en 1917, fue rápidamente revertida por los bolcheviques, y no fue hasta la elección de Boris Yeltsin en 1991 que la democracia se afianzó.

Rusia es una federación de 86 repúblicas, provincias, territorios y distritos, todos controlados por el gobierno de Moscú. El jefe de estado es un presidente elegido por el pueblo. La economía se basa en una gran oferta de recursos naturales, que incluyen petróleo, carbón, mineral de hierro, oro y aluminio.

La desconocida pintura rusa del siglo XX

Después de unas semanas de vacaciones, en las que he aprovechado para viajar a Barcelona y Moscú así como para preparar algunas escapadas futuras que bien pronto espero relataros, Soviet Russia vuelve poco a poco a la actividad.

Por ahora quisiera recomendar encarecidamente, a todos aquellos que viváis en la Ciudad Condal o tengáis ocasión de visitarla hasta el próximo 21 de Noviembre, la exposición ‘Rusia, siglo XX’ que podéis ver en el ‘Museu Marítim’. En ella podréis descubir la Rusia real, no la que aparece en los libros de historia sino la que vivieron sus gentes, gracias a una selección de más de un centenar de cuadros y otras piezas provenientes de la colección de Dolores Tomás Silvestre, quien, durante más de treinta años, ha ido rescatando del olvido miles de obras de pintores rusos desconocidos por el gran público.

Rehuyendo del arte oficialista de la época soviética, esta muestra nos permite conocer como era la vida cotidiana del país de la mano de artistas que quedaron silenciados por las circunstancias políticas e históricas. De los cinco ámbitos en que se estructura la exposición: naturas, figura, costumbrismo, paisaje y realismo socialista, sin duda alguna me quedo con el fidedigno retrato de la vida diaria de esa época y los increíbles paisajes con sus espectaculares cielos; pinturas, todas ellas, que rompen con los tópicos de un país gris, frío y desolador.

Huerto de sandías de Víctor Patrin

Las fuerzas aéreas fantasma de Ucrania

Tras la disolución de la Unión Soviética, todos sus activos militares quedaron repartidos entre los estados surgidos de las antiguas repúblicas.

En el caso de las fuerzas aéreas, Ucrania fue el segundo mayor receptor de efectivos después de Rusia. Pero posteriormente, a raíz de dificultades económicas, muchas instalaciones y aparatos fueron desmantelados o directamente abandonados.

Uno de los centros que cayeron en el olvido fue la base aérea de Zaporizhia, dónde, aún hoy, todo un ejército del aire sigue esperando en formación.

Vista de la base aérea de Zaporizhia

Si vienes siguiendo Soviet Russia, recordarás la visita que hicimos a un antiguo aeródromo soviético en Siberia. Entonces tuvimos ocasión de ver como una decena de reactores L-29 y algunos aparatos más siguen levantando el vuelo, gracias a un grupo de aficionados que rescataron las instalaciones.

Pues bien, ese aeródromo siberiano se queda en nada al lado de la base de Zaporizhia. Mientras que en el aeródromo las instalaciones se limitaban a un par de hangares y los aparatos a esa decena de reactores y un puñado de avionetas y helicópteros civiles; en Zaporizhia las instalaciones son todo un complejo de edificios y hay una flota militar de más de medio centenar de reactores, una veintena de helicópteros Mi-2, una decena de biplanos An-2, un par de An-24 y un enorme Mi-8. Además, también encontramos todo tipo de vehículos pesados como camiones de mantenimiento, radares móviles, torretas de control (como las que vimos en Maryanovka), etc.

Entrada a la base aérea de Zaporizhia

Como comentábamos al principio, tras la caída de la URSS Ucrania se quedó con buena parte de los efectivos de las fuerzas aéreas soviéticas, ya que éstas se encontraban desplegadas principalmente en la parte occidental del país (sobre todo en Ucrania y Bielorrusia).

A causa del coste económico que tenía para la frágil economía ucraniana mantener semejante número de bases y aparatos, se inició un notable proceso de reducción y optimización de efectivos. Las más destacadas víctimas de este proceso fueron los bombarderos estratégicos Tu-160, Tu-22M y Tu-95, que fueron o vendidos a Rusia a cambio de la condonación de deudas energéticas o destruidos en cumplimiento de la renuncia de Ucrania a mantener misiles intercontinentales y armas nucleares en su arsenal.

Tu-160 desguazado bajo supervisión estadounidense

Una de las víctimas de este recorte presupuestario fue la base aérea de Zaporizhia (sexta ciudad del país), que en la época soviética había sido dedicada principalmente a la formación de pilotos.

Detalle de los edificios de la base

Al ser borrada de los planes del ejército ucraniano, la base quedó desierta. Los edificios sin vida fueron degradándose poco a poco (llegándose incluso a derrumbar) y la vegetación empezó a adueñarse del lugar.

Busto de un mariscal (seguramente Ivan Kozhedub) en el centro de la base

En las dos pistas del complejo se dejó de escuchar el rugir de los reactores y el batir de las hélices. Pero no por ausencia de aparatos: en sus laterales, en perfecto estado de revista, quedaron alineados decenas de aviones y helicópteros, como si esperaran que un nuevo día tuviese que empezar en la base.

Vista parcial de los aviones y helicópetros de la base

Detalle de las filas de reactores estacionados

Pero el tiempo no pasa en balde para nadie y, poco a poco, los aviones empezaron a notar los efectos de la corrosión y demás rigores metereológicos:

Vista posterior de un An-2

Ninguno de los antaño flamantes reactores está ya en condiciones de volar:

Algunos de los L-29 de Zaporizhia

Los helicópteros, huérfanos de sus aspas, no pueden hacer más que apoyarse entre si:

Helicópteros Mi-2 sin rotores

Y los camiones y otros vehículos que antes hacían posible el vuelo de las estrellas rojas, yacen sin futuro alguno:

Algunos de los camiones de la base aérea

Pero al atardecer, si uno cierra un poco los ojos y deja volar la imaginación, es posible soñar que los viejos tiempos han vuelto al aeródromo…

Varios L-29 en primer plano con helicópteros Mi-2 de fondo

 

Las obras de arte animadas de Aleksandr Petrov

Al contemplar cualquiera de los miles de fotogramas que conforman las películas de Aleksandr Petrov, uno podría pensar que se encuentra delante de un cuadro de impresionistas como Sorolla o Monet.

Los vivos colores, trazos y luminosidad de sus óleos, junto al exquisito realismo que transmiten gracias a una técnica única, hace que merezcan el calificativo de obra maestra. Pero si de uno en uno los óleos de Petrov son magníficos, es al cobrar vida cuando desprenden toda su magia.

A pesar de haber sido reconocido con un óscar y otros premios internacionales, Petrov sigue siendo un desconocido para el gran público, como por desgracia siempre ha sido la animación rusa y soviética.

Fotogramas de la película

Nacido en 1957 en un pueblo de la región de Yaroslavl, Aleksandr Petrov encontró desde pequeño su vocación. Tras ganar un primer premio de dibujo con sólo diez años, empezó a asistir a la escuela de arte local. Años más tarde se graduó en la Universidad Estatal de Cinematografía Gerasímov y empezó su carrera como realizador de películas de animación en estudios de Ekaterimburgo y Ereván.

El perfeccionamiento y definición de la técnica tan personal que le caracteriza llegaría a finales de los años 80, tras pasar por cursos superiores de dirección de la mano de grandes maestros de la animación soviética como Fiodor Khitruk o Yuri Norstein.

Aleksandr Petrov trabajando

La técnica de Petrov se basa en la utilización de pinturas al óleo de secado lento sobre una superficie de cristal mate que permite el paso de luz proyectada desde abajo. Concretamente, los cristales utilizados son dos: uno para los fondos y otro para los personajes.

Si esta técnica requiere una maestría sólo al alcance de unos pocos animadores en todo el mundo, lo que hace definitivamente única la forma de trabajar de Petrov es el hecho de pintar casi exclusivamente utilizando sus dedos, reservando el uso de pinceles sólo para realizar los retoques finales.

La laboriosidad que requiere la realización de un film mediante esta técnica queda de manifiesto si tenemos en cuenta que, a una velocidad estándar de proyectado de 24 fotogramas por segundo, una película de animación de unos 25 minutos requiere la ingente cantidad de 36.000 ilustraciones.

Ilustración de la película

Tras sus tres primeras películas como director: “La vaca” (Корова), “El sueño de un hombre ridículo” (Сон смешного человека, basada en un cuento de Dostoievski) y “La sirena” (Русалка, basada en un relato de Pushkin), que le reportaron ya varios premios y dos nominaciones al óscar; en 1996 se trasladó a Canadá, dónde realizaría la película que lo encumbraría como uno de los grandes de la animación mundial y le haría ganar el óscar al mejor corto de animación: ”El viejo y el mar” (Старик и море, basada en la novela homónima de Ernest Hemingway).

Ilustración de la película

En YouTube hay otros reportajes sobre Petrov, como uno centrado en la realización de la película “La sirena”: Parte 1, Parte 2.

Tras el éxito cosechado con “El viejo y el mar” Petrov regresó a Yaroslavl, donde, rodeado por su equipo y con la ayuda de su hijo, sigue realizando trabajos tan fantásticos como la película “Mi amor”, que puedes ver en este enlace.

Dimitri Petrov siguiendo los pasos del padre

Desgraciadamente, el talento no es siempre garantía de proyectos e ingresos; así que, en ocasiones, Aleksandr Petrov puede seguir con su vocación gracias a colaboraciones tan curiosas como un anuncio navideño de Coca-Cola.

El mundo desde los ojos de un cosmonauta

Desde la primera ensaladilla rusa de enlaces, por la cuenta de twitter de Soviet Russia han pasado suficientes enlaces interesantes como para preparar una segunda edición. Pero, mientras llega el momento, hay contenidos que son merecedores de su propia entrada.

Uno de estos casos es la espléndida galería fotográfica que el cosmonauta ruso nº 100, Oleg Kotov, ha ido actualizando mientras estaba en órbita a bordo de la Estación Espacial Internacional (justo regresó a la Tierra el pasado miércoles 2 de Junio). Esta galería de fotos ha sido la segunda ocasión en que un cosmonauta ruso ha compartido sus experiencias estando en órbita, tras el simpático blog que Maxim Suráev actualizó durante sus seis meses en la ISS (que también podéis leer en inglés).

Entre las fotos de Kotov encontramos tanto vistas de la Tierra, como imágenes de la vida a bordo de la ISS. Entre las primeras destacaría varias imágenes de auroras, puestas de sol y zonas como Mallorca o los Emiratos Árabes. Entre las segundas, los paseos espaciales o una de Suráev con “sus amigos”.

Astronauta estadounidense fotografiado por Oleg Kotov durante paseo especial

Con dos submarinos nucleares a cuesta

Una de las herencias más peligrosas y desconocidas de la Guerra Fría son los centenares de submarinos nucleares soviéticos que quedaron abandonados a su suerte en remotas bahías del Ártico. Ante el peligro medioambiental que suponen en un ecosistema tan frágil, en 2002, los países del G8 decidieron tomar medidas para evacuar estos enormes fósiles radiactivos y desguazarlos de forma segura.

Este ambicioso proyecto, que hasta la fecha ya ha recuperado más de 200 naves, nos permite disfrutar de imágenes tan espectaculares como las que dejó la evacuación simultánea de dos submarinos de la clase Víctor III que estaban fondeados en la Península de Kamchatka.

Los dos submarinos navegando a lomos del buque Transshelf

En verano de 2009, la compañía holandesa Dockwise, especializada en transportes marítimos especiales, recibió un encargo sin precedentes: reflotar y transportar simultáneamente dos enormes submarinos nucleares de ataque de la clase Víctor III (nº 282 y nº 300) de la Flota del Pacífico, que llevaban años varados en una base de Kamchatka.

Los dos submarinos aún sumergidos

Para llevar a cabo esta colosal operación de ingeniería, encargada por el Departamento de Asuntos Exteriores canadiense y la Armada de Rusia, Dockwise optó por utilizar el Transshelf, uno de los 20 buques semi-sumergibles que opera la compañía. Este navío cuenta con 173 metros de eslora, una cubierta de carga de 5.100 m² y una capacidad de desplazamiento de 46.379 toneladas.

El Transshelf transportando una plataforma petrolífera

A las dificultades técnicas que conlleva manipular y transportar en alta mar una carga de tan especiales características (cada uno de esos submarinos tiene un longitud de 106 metros y pesa más de 6.200 toneladas), se le vio añadida la necesidad de tomar estrictas medidas de seguridad para evitar cualquier tipo de radiación.

El 29 de Junio, el Transshelf llegó a la bahía de Avacha (Авачинская бухта), cerca de la ciudad de Petropávlosk (Петропавловск), para iniciar todos los preparativos previos al reflote de los submarinos; como la colocación de travesaños de madera y la soldadura de grandes soportes metálicos para mantener estables los submarinos sobre la cubierta del buque.

Cubierta del buque Transshelf en la fase previa

El 30 de Junio se inició la operación de remolcado y reflote de los submarinos, con la ayuda de varios remolcadores de la Armada Rusa:

Remolcadores desplazando uno de los submarinos

Con la cubierta del Transshelf ya sumergida, ambos submarinos fueron poco a poco ubicados en posición con la ayuda de los ya mencionados remolcadores, varias grúas y un entramado de sogas y sujeciones:

Uno de los submarinos es ubicado sobre cubierta

Ambos submarinos situados sobre cubierta

Una vez situados los submarinos, la cubierta del Transshelf fue emergiendo lentamente; operación que se prolongó durante más de 12 horas:

Aspecto de la cubierta tras emerger completamente

Detalle de la popa de los submarinos tras ser reflotados

Finalmente, antes de iniciar la travesía de 1.350 millas náuticas hasta los astilleros militares Zvezda (Звезда), situados en la ciudad de acceso cerrado (por su base naval) Bolshoy Kamen (Большой камень), la tripulación del Transshelf trabajó durante 5 días en la instalación de todas las sujeciones metálicas necesarias para mantener ambos submarinos estables:

Tras una travesía de 7 días, el Transshelf llegó a puerto el 12 de Julio de 2009 y liberó su carga tras sumergir de nuevo su cubierta a 22 metros de profundidad.

Entre todas las fuentes consultadas, debo destacar el artículo que la compañía Dockwise dedicó a la operación y esta galería de fotos de en Picasa.

El Transshelf navegando con los dos submarinos a cuestas

Los chatarreros de cohetes

Siempre que se habla de chatarra espacial suele hacerse referencia a la ingente cantidad de restos de cohetes y satélites que orbitan la Tierra. Pero esta no es, ni mucho menos, toda la basura espacial que se produce. Al margen de los componentes que llegan a entrar en órbita, el lanzamiento de cualquier cohete genera residuos a medida que se van cumpliendo sus primeras etapas, que se precipitan hacia la superficie terrestre una vez consumidas.

En su mayoría, las plataformas de lanzamiento se encuentran cerca del mar y hacia él dirigen la trayectoria de sus cohetes, minimizando así el riesgo de impacto de fragmentos. Pero en el caso de Baikonur y los demás cosmódromos utilizados por la Agencia Espacial Rusa, esto no es posible debido a su ubicación tierra adentro; hecho que da pie a un mayor riesgo de accidentes y, sobre todo, a un negocio de chatarrería para todos aquellos que se lanzan a la caza de los restos que quedan esparcidos en extensas áreas de territorio.

Dos chicos encaramados sobre los restos de un cohete

Desde que el 4 de Octubre de 1957 entrara en órbita el primer satélite artificial fabricado por el hombre, miles de restos de todas formas y tamaños (desde tornillos a guantes de astronauta, pasando por todo tipo de objetos) se han ido acumulando alrededor de nuestro planeta, viniendo a formar la conocida como basura espacial (según las últimas estimaciones de la NASA, estaría formada por unos 19.000 objetos de más de 10 cm. y más de 500.000 de entre 1 y 10 cm., con un peso total de unas 5.500 toneladas).

Pero incluso antes de que fuera lanzado el Sputnik 1, la superficie terrestre se convirtió en vertedero de otra basura espacial: la proveniente de misiles, prototipos y otros precursores de los cohetes modernos. Posteriormente, a esta chatarra se añadirían los ya mencionados restos de los cohetes multietapa, que desprenden componentes (básicamente tanques de combustible y motores) antes de dejar su carga útil en órbita.

Tanque de combustible caído en una zona de taiga de la República de Altái

Si echamos un vistazo al listado de bases espaciales históricamente más activas, podremos comprobar como la mayoría de ellas se encuentran en la costa y proyectan sus lanzamientos hacia el mar. Así es el caso, por ejemplo, de las principales plataformas de lanzamiento operadas por la NASA o el Centro Espacial de la Guayana Francesa, operado por la ESA.

La más significativa excepción a esta ubicación costera la constituyen el grueso de cosmódromos operados por la Agencia Espacial Rusa y la Administración Espacial Nacional China, situados en el interior de Rusia, Kazajstán y China. Esta ubicación provoca que los restos provenientes de las primera etapas ya gastadas de los cohetes caigan sobre tierra firme, con un doble inconveniente: un cierto riesgo de accidente y el esparcimiento de chatarra (en ocasiones tóxica) sobre grandes regiones.

Hombre paseando junto a los restos de un cohete en un pueblecito del Altái

En el caso de China, el número significativamente inferior de lanzamientos que hasta la fecha ha realizado (menos de 100, respecto a los más de 2.000 de la antigua URSS y Rusia) hace que el problema derivado de la chatarra especial no sea tan grave, pero sí que se han llegado a registrar dos accidentes (en 1995 y 1996) que costaron la vida a población civil (entre 62 y 500 personas según las fuentes, ver vídeo); eso sí, no por el desprendimiento normal de etapas gastadas, sino por el impacto directo de cohetes tras lanzamientos fallidos.

En el caso de Rusia y la antigua Unión Soviética, a lo largo de la historia de su programa espacial también se han registrado varios accidentes graves que costaron la vida a cerca de 200 personas (entre cosmonautas y personal de tierra), pero nunca por impacto directo sobre núcleos habitados. El más destacable de estos accidentes fue el conocido como la catástrofe de Nedelin, ocurrida el 26 de Octubre de 1960 en Baikonur. Por suerte, hasta el día de hoy, los fragmentos caídos tras el desprendimiento de etapas de cohetes no han causado más incidentes que algún susto y daños materiales en alguna ocasión, ya que las áreas que se encuentran bajo el acimut de las distintas trayectorias de lanzamiento no son demasiado densamente pobladas.

Un depósito de un cohete Soyuz sobre la estepa kazaja

De todos los cosmódromos utilizados por la URSS y Rusia, los más activos y que por tanto han acumulado una mayor cantidad de chatarra alrededor suyo han sido los de Plesetsk y, como no, Baikonur (ver mapa interactivo de los centros del programa espacial ruso).

En los inicios del programa espacial soviético, las autoridades velaban por la recuperación de todos los fragmentos que pudieran quedar en tierra tras cada lanzamiento, pero, a medida que su número se fue viendo incrementado y el secretismo de la Guerra Fría relajado, el personal dedicado a tareas de limpieza fue asignado a otras funciones; dejando así esparcido un número de residuos cada vez mayor.

Esta situación, junto a la precariedad económica de las zonas rurales afectadas por la caída de componentes de cohetes, provocó la aparición de todo un fenómeno: improvisadas brigadas de chatarreros, formadas por habitantes de estas regiones, empezaron a lanzarse a la caza de todos los materiales que pudieran aprovechar; siendo los más preciados metales como aleaciones de titanio y el aluminio.

Una brigada de chatarreros de Kazajstán esperando un lanzamiento

La recuperación de chatarra y otros materiales de los fragmentos desprendidos tras cualquier lanzamiento es más sencilla en las zonas de la yerma y llana estepa kazaja, donde cae la primera etapa de todos los cohetes lanzadores rusos con origen en Baikonur. En cambio, puede convertirse en todo un reto en zonas boscosas de taiga, como las que reciben los restos de los cohetes lanzados desde Plesetsk o las segundas etapas de los lanzados desde Baikonur.

Fragmentos de un cohete en el lago Vasilevskoi (Васильевское)

A inicios de los años 90, coincidiendo con la caída de la URSS, las autoridades de Kazajtán alzaron la voz de alarma molestas por la presencia de estos restos incontrolados y los riesgos medioambientales que podrían acarrear. En respuesta a estas demandas, Rusia llevó a cabo varias batidas de limpieza.

Ciclograma del desprendimiento de etapas de un cohete Protón

Con el paso del tiempo, las autoridades rusas han ido tomando conciencia de todos los problemas que suponen estos restos y se han emprendido medidas para evacuarlos. En los últimos años las partidas presupuestarias con este fin han ido siendo aumentadas progresivamente y se han contratado los servicios de empresas que se encargan de llevar a cabo labores de limpieza incluso en los lugares de más difícil acceso.

Chatarrero desguazando los restos de un cohete mientras anochece

 

Ensaladilla rusa de enlaces

Simultáneamente con la vuelta a las andadas de este blog, el pasado 9 de Mayo también despertó de su aletargamiento el twitter de Soviet Russia. En él suelo compartir vivencias, fotografías y, sobre todo, enlaces que me parecen interesantes y que en su mayoría están muy relacionados con la temática de esta bitácora: Rusia y la antigua URSS. Es posible que los enlaces que allí cuelgo algún día motiven o complementen un artículo, pero la mayoría se quedarán en un simple mensaje de no más de 140 caracteres.

Teniendo en cuenta que el blog tiene bastantes más suscriptores que la cuenta de twitter y que es probable que bastantes de mis tuits pasen desapercibidos por culpa del huso horario en qué vivo, he pensado que, de vez en cuando, sería interesante recopilar los mejores de estos y otros enlaces en forma de post.

Kremlin de Ismailovo

Como no podía ser de otra forma, por su variedad y procedencia, esta nueva sección del blog tenía que llamarse “Ensaladilla rusa”, la que seguramente sea la receta más famosa de estas tierras junto a los polvorones 😀 Bueno, dejémonos de preámbulos y vayamos a lo que interesa:

Mientras que Soviet Russia volvió recordando la gran victoria soviética en la Segunda Mundial, el soviet-twitter lo hizo con los vídeos del monumental desfile celebrado en la Plaza Roja (1ª parte / 2ª parte) y el espectacular castillo de fuegos artificiales que la noche del 9 de Mayo tuvo lugar delante del Kremlin, a orillas del río Moskvá (1ª parte / 2ª parte).

Aspecto del Kremlin la noche del 9 de Mayo

Aparte de todo lo correspondiente al día de la victoria, los enlaces de actualidad más destacables que pasé estos últimos días fueron referentes a dos protestas:

La primera de ellas, más lúdica que reivindicativa, protagonizada por el movimiento que critica el uso (y abuso) de sirenas por parte de políticos y altos funcionarios rusos a bordo de sus coches oficiales. Es la llamada ‘revolución de los cubos azules’, ya que para expresar sus quejas los simpatizantes de este movimiento utilizan cubos de plástico azules a modo de sirenas (o ‘migalkas’, como se les llama por estos lares). De esta tropa vimos su blog (en ruso) y este cachondo vídeo de una de sus concentraciones.

Por desgracia, la segunda de las protestas que hemos seguido vía twitter ha sido bastante más dramática: tras la explosión que dejó un balance de 66 mineros muertos y 24 desaparecidos, en el pueblo de Mezhdurréchensk (Междуреченск, región de Kémerovo) se desató una ola de indignación que fue duramente reprimida por fuerzas especiales de la policía. Vía twitter no sólo seguimos los enfrentamientos (vídeo) entre manifestantes y fuerzas del orden, sino también la censura ejercida sobre los medios de comunicación (ru) y las páginas de internet (ru) que querían informar de lo acontecido.

Dejando a un lado los enlaces de actualidad, en lo últimos días hemos tenido muchos y muy interesantes enlaces de blogs en castellano:

En primer lugar hay que destacar dos impresionantes artículos centrados en desmontar mitos. Por un lado, de la mano de ‘Salsa rusa‘ y gracias a un comentario de Alejandro, hemos podido leer un demoledor post sobre todos los topicazos esgrimidos para cuestionar el papel de la Unión Soviética en la Segunda Guerra Mundial. Del otro, gracias a ‘La pizarra de Yuri‘, hemos podido ver, de forma muy documentada, como carecen de fundamento muchos mitos aparecidos alrededor del accidente ocurrido en 1986 en la central nuclear de Chernóbyl.

Otro artículo apasionante que he compartido a través de twitter es el intrigante post de Cabovolo sobre “El misterioso zumbador de la UVB-76”. Un inquietante fenómeno que emana desde las profundidades de los bosques rusos. Mejor no digo nada más y descubrís el misterio por vosotros mismos.

Desde la bitácora del soldado fanfarrón y con su estilo inconfundible, Alfor nos ha regalado un doble post con el relato de la historia del que seguramente fue el general más vergonzoso del Ejército Rojo en la Segunda Guerra Mundial, tras haber pasado por la Guerra Civil Española con más pena que gloria.

Alekséi Leónov

Gracias al blog ‘Zemiorka‘ hemos podido disfrutar de algunos carteles de los inicios del programa espacial soviético, como este de arriba conmemorando el primer paseo espacial, y, gracias al twitter de su autor, hemos podido visitar el museo de la electrónica digital soviética.

Finalmente, por lo que a blogs se refiere, hemos descubierto una maravilla dedicada al cine soviético. Gracias a este blog, que Carlos Valmaseda publica desde Moscú, podemos zambullirnos a fondo en el cine de la URSS, con entradas tan interesantes como ‘El caso Cibrario‘, en qué nos explica todas las tribulaciones que sufrieron los bolcheviques para hacerse con celuloide y otro material cinematográfico, historias de espías incluidas.

Enlazando con el blog de Carlos, es hora de recordar varios enlaces que hemos visto sobre cine. Precisamente gracias a su blog, dimos con el emule del cine soviético subtitulado en español.

Aún en relación al cine soviético, vimos unos curiosos efectos especiales de una película de 1946 con ciborg bailarín incluido, (gracias al twitter de Historias del Este) y visitamos el sótano de un estudio de grabación de animaciones y películas de divulgación.

Para acabar, un popurrí de temas varios. Empezando por un enlace de esta misma mañana: un nuevo vídeo de las pruebas de vuelo del caza invisible de 5ª generación que está desarrollando Sukhoi, el PAK FA.

Y continuando con estos enlaces para los más rusófilos que hablan la lengua de Pushkin: La hemeroteca completa de los años de la Segunda Guerra Mundial que recientemente el periódico Komsomólskaya Pravda (Комсомольская Правда) ha colgado online, un tronchante compendio de imágenes de películas de Hollywood en las que podemos ver el (mal) uso que hacen del ruso y el cirílico y la versión cubanizada de una de las canciones soviéticas más emblemáticas de los años de la Gran Guerra Patriótica, “Темная ночь” (Tiómnaya noch, noche oscura).

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